El diseño y el interiorismo se han democratizado
En estos días se está celebrando en Milán el Salone del Mobile, tal vez el evento más importante del mundo dedicado al sector del mobiliario, interiorismo y de todo producto de diseño. Yprecisamente en esa ciudad nació hace más de cincuenta años el IED (Istituto Europeo di Design), que tiene en la actualidad escuelas en Italia, España y Brasil.
Aunque Milán sigue siendo un referente, el mapa del diseño está cambiando; hablamos de todo esto y del momento dulce que vive el interiorismo con Dario Assante, director de esta escuela en Madrid.
El ‘boom’ del interiorismo y diseño que estamos viviendo, ¿se nota en el número de alumnos de su escuela?
Sí, desde luego. Cuando se inauguró el centro de Madrid hace 20 años había tan solo un aula. Actualmente IED Madrid tiene a 500 alumnos por año cursando algún grado, máster o curso relacionado con estos campos.
¿Y el perfil de los alumnos ha cambiado también?
Los alumnos de Títulos Superiores, que son equivalentes a los Grados Universitarios, son en general mucho más jóvenes que antes. Sienten el diseño como su vocación clara y sus padres les apoyan. En los alumnos de posgrado, cuya edad oscila entre los 25 y 35 años, se nota sobre todo la interacción entre las distintas disciplinas, no quieren centrar su conocimiento en una sola rama.
Respecto al profesorado, ¿qué tipo de formación tiene y cómo son las clases?
Imparten sobre todo arquitectos, diseñadores de espacios y de producto: son gente activa profesionalmente que además mantiene su actividad docente. La formación es teórico-práctica, mantenemos el lema de «aprender haciendo» y de la teoría pasamos de forma inmediata a la aplicación práctica a través de prototipos y de experimentación.
La reactivación económica ha cogido a este sector en un punto álgido. ¿Hará esto que sigan creciendo el número de empresas y profesionales dedicados al interiorismo?
En realidad este sector nunca llegó a tocar fondo, supo trazar un camino paralelo que no fue arrastrado por el bajón de la construcción. Sin duda el buen momento económico ayuda, pero el verdadero punto de inflexión creo que fue la democratización del diseño con grandes empresas de decoración con precios asequibles, como Ikea, que forzaron a otros fabricantes de muebles y objetos decorativos a hacer lo mismo y bajar sus precios.
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